miércoles, 12 de julio de 2017

Son insondables los caminos del ego...





Excéntrico, arrebatado, visceral, adultero, sadomasoquista, manipulador, acusado de asesinato, de robo, víctima de envenenamiento, pero sobre todo genio y ególatra…

Bronce, haré lo que nadie ha hecho, una gran obra, de una pieza. Tengo ayudantes inútiles, pero guapos, a ver si al menos pueden servir como modelo. Yo si lo haré.

Deberá Perseo conseguir decapitar a Medusa, deberá lograrlo para alcanzar la liberación de Andrómeda, la conciencia que está en nuestras profundidades esperando ser liberada.

Medusa, seducida o violada por Poseidón, fue sometida a la ira de Atenea que la transformó en un ser monstruoso.

Valeroso pero desarmado se lanzó a la aventura suicida de vencer a la menor pero más peligrosa de las gorgonas.

Pero solo, no lo conseguirá…

Sandalias aladas, para llevarlo hasta los confines del mundo y poderosa espada para cortar las escamas de su cuello de reptil mamiferoide, escudo espejo de Atenea, para protegerse y usar el reflejo de la mirada de Medusa en él.

Así emprendió su camino en busca de las Ninfas del Norte, quienes le proporcionarían el casco de Hades con el que Perseo alcanzaría la invisibilidad, y una bolsa mágica en la que meter la cabeza de Medusa cuando hubiese acabado con ella, pues su mirada continuaría siendo fatal.

Sabiduría (el Escudo), seguridad (la Espada), invisibilidad contra el ego (Casco), pies ligeros para poder moverse discretamente (sandalias aladas), y sus atributos personales (la alforja).

Así es que Medusa fue decapitada por Perseo, Así es que el Ego es decapitado.

Es un despiadado monstruo, a la vez que una deidad protectora, procedente de los conceptos religiosos más antiguos. Su poder es tan grande que cualquiera que intentase mirarla quedaba petrificado.

Presencia de dioses, valor hasta la locura, locura hasta la cordura…

Presa de intensa fiebre por los efluvios y las llamas del taller, azotando un vendaval de lluvia ardiente, el molde, el horno, cuajado el bronce por súbito enfriamiento, asustados y despavoridos los presentes, reanimando al semimoribundo escultor… el fuego!!! más troncos, más leña, reavivad el fuego!! No hay más leña maestro… las sillas, la mesa… vamos!!! Las llamas mejorarán con el metal en fusión, vamos, la vajilla de estaño, las copas… todo…
Entre la fiebre, el delirio, el incendio y el vendaval que arrecian en aquella tremenda noche de locura artística de un genio, se oye un trueno formidable, a la vez que deslumbra la escena un relámpago cegador, el techo se hunde y brota un verdadero ''fiat lux'' (hágase la luz), la luz de aquel génesis, de esa estatua, y así, ese milagro de la voluntad crea un prodigio de alta inspiración… Perseo quedó hecho.






Rompe con la tradición clasicista de serenidad y armonía en el arte, da paso al movimiento, a la distorsión de las formas.

En la parte posterior del casco, un autorretrato del artista. ¿Alguna duda sobre su ego y todo lo relacionado con esta obra?





Rompe con la tradición, da paso al movimiento, distorsiona las formas, domina tu ego.