domingo, 8 de septiembre de 2013

"Humilde y colosal"

Después de la efervescencia que me supuso la exposición de Dalí del Museo Reina Sofia, la de Pissarro en el Museo Thyssen-Bornemisza, fue un sosegado paseo por los días, las horas, los momentos, los lugares, la vida y los ojos de este pintor "humilde y colosal", como le llamó su amigo Cézanne.
Un puro placer saborear su color crema pálido, sus miles de grises por yuxtaposición de colores complementarios o ese mágico húmedo sobre húmedo para platear las calles o dar sensación de movimiento emborronando carruajes...

"...Y cuando el espectador capta lo representado, compuesto de una armonía de luces reflejadas y en perpetuo cambio, no cree ver siempre lo mismo, sino algo que palpita de movimiento, de luz y de vida”.

 Bosque de Marly

 

Me encanta cuando cada exposición es una puerta para investigar  y conocer más cositas, además de las que se ven allí.

miércoles, 6 de marzo de 2013


Cuando trabajaba en la pintura de la bóveda de la Capilla Sixtina, hacia 1510, escribió unos sonetos dirigidos a su amigo Giovanni da Pistoia. En el manuscrito aparece cayéndole pintura sobre el rostro y en el soneto, se compara con un «rico pavimento» y se describe a sí mismo como un «cadáver de pintura». Rogando a su amigo que lo redimiera: 

"Defiende tú ahora, mi muerta pintura y mi honor, pues ni éste se halla en buen lugar, ni soy yo pintor".



«De afanarme en este trabajo me he ganado un bocio como las paperas que les produce el agua a los gatos de Lombardía... Los lomos se me han hundido en la panza, hago del culo, para contrapeso, grupa, y, perdidos los ojos, doy pasos en falso. Por delante se me alarga la pelleja, y, al inclinarme hacia atrás, se me rejunta de tal modo que quedo tenso como arco sirio. Con ello, mis juicios resultan erróneos y extravagantes, pues mal se puede apuntar y disparar con cerbatana torcida. Defiende tú ahora, mi muerta pintura y mi honor, pues ni éste se halla en buen lugar, ni soy yo pintor.»