miércoles, 6 de mayo de 2009

Tierra a la vista!!!

Llegó la calma, cesó la tempestad y los vientos y las lluvias y las turbulencias y dejaron de tronar ruidos chirriantes y grotescos que evidenciaban su locura y su tontería... Se deshicieron los nubarrones y su corazón astillado quedó a la deriva, en manos de una suave brisa que le llevó, no sin esfuerzo, hasta aquel puerto que con infinita tristeza, un día le viera alejarse.
Ese puerto de actitud indiferente y superficial, que miraba con cuidadoso disimulo cómo las inclemencias trataban a su frágil balandro.
Y esperó, la resaca de la marea, la de cada marejada... para arroparle y reparar sus velas... para luego, verlo partir de nuevo.
Pero escampó, siempre escampa... Y el aire, ahora limpio, permitía ver las cosas con más claridad que nunca. Y la luz, ahora brillante, permitía ver las cosas con más nitidez que nunca.
Y solo quedan tristes recuerdos de cada coqueteo con huracanes que parecían llevárselo; y se transformaron en bocanadas de libertad, que le recordaron su luz olvidada y revivieron una serenidad intima que volvió a nacer de sus ojos.
Y solo quedan malas sensaciones de aquellos momentos que parecieron mantenerlo vivo, que no son más que un síntoma de una enfermedad y que desapareció cuando volvieron las chispillas!!
Y el embarcadero le vio con más amor, ternura y deseo que nunca, le vio levantar la cabeza por encima de límites y barreras, (como por encima de chichoneras de cuadros), para ver lo que mundo le trae de bueno y para dar al mundo todo que su corazón y su sonrisa son capaces de desprender.
Ese amor verdadero que hace crecer raíces demasiado fuertes y es el mejor abono para un terreno asolado por el vendaval... por muy perdido que es esté, si hay buenos principios, cimientos, orígenes... todo naufragio tiene un fin.
He aprendido lo suficiente en este año, como para saborear de forma extrema un buen momento y para no temer jamás a nada del futuro.
He crecido lo suficiente como para que haya merecido la pena pasar por ello, para gritar

desde lo más alto de su mástil TIERRA A LA VISTA!!!!!


con todo el horizonte por delante de ti de cosas por compartir...

martes, 5 de mayo de 2009

el apasionante mundo de los trastornos mentales

"Alteraciones de comportamiento"

Llegó a sus vidas de manera inesperada y oportuna para aportar un haz de luz. Tan inestable y bruta, como aparentemente sensible. Entró en su círculo con total espontaneidad. Todos pensaban que era rara, decían que estaba loca, pero ellos siempre estuvieron del lado de los diferentes, (tarareaban una canción de Extremoduro: ...la gente normal, se podría morir... )
Su forma de caminar, de aplastar el suelo con fuerza bajo sus pies; su forma de vestir, de sentarse, un tanto descompasada del mundo, a destiempo.
Su forma de comunicarse, ese rostro que transmitía compasión, lástima y seducción... con esa manera de expresarse sin respetar el espacio de toda conversación entre dos personas, acercándose tanto a la cara que parecía que fuera a besar con cada palabra, acercándose y alejándose según cambiara su emoción al expresar lo que narraba, con agitación , dramatización, como una buena obra de teatro antigüa.

Sin respetar el espacio de los demás, llenándolo todo con sus cosas. Con sus experiencias (que siempre dudé si eran como las contaba o aquello era simplemente el resultado de la percepción de su distorsionada realidad).
Todo eso era extraño pero la tenía que aceptar porque formaba parte de su vida y se centró en sus virtudes, en su agradable trato.
Se acercó y no necesitó mucho más, para darse cuente que algo andaba mal.

Su rostro cambiaba, de la sensualidad al dolor, de la candidez a la obscenidad, del victimismo al heroísmo, de la fuerza al martirio.
No le gustaba su entropía, su vulgaridad, su egocentrismo, pero reconoció su frescura, su chispa y su energía y sí, la intentó aceptar. Pero demandaba más y más atención.

Estaba tonteando con él y metiéndoselo en el bolsillo.

Tuvo más que suerte, porque le encontró a él y, pobre ignorante, le involucró en su juego, se convirtió en su fiel protector.
Detrás de él, con esa vocecilla frágil, de niña indefensa, enseñándole su frágil y dolorido cuerpo.
Las gafas torcidas, las voz temblorosa, el tic en la cara, por delante su sonrisa por detrás apuñala.
No servía intentar desenmascararla, su hombre protector,-una vez más- a su lado, la defendía.

Les seguió, y su tendencia de entender el mundo le hizo buscar una explicación a los comportamientos.
No es sólo egocentrismo, se llama personalidad histriónica.

Mintiendo sólo se gana temporalmente. Él estaba ciego pero ya puede ver. Ahora toca perder.