lunes, 16 de noviembre de 2009

Desde Masaccio con “La Expulsión de Adan y Eva del Paraíso”, o Donatello con “David” hasta el deconstruccionismo del siglo que viene, el arte, la naturaleza y el ser humano representados se conjugan en lo sublime. Pero toda culminación compite íntimamente con su antagónico, y podemos observar esa naturaleza reflejando la desnudez del hombre, en la más penosa zafiedad y vulgaridad.

No confundamos una cosa y otra… no me creo eso de que si ves en una fotografía sin una buena composición, sin una iluminación especial, sin un realzar de curvas femeninas, sin un bonito tratamiento… sino exclusivamente lo que la desagradable imagen muestra e insinúa y no la ves artística, es sencillamente porque no entiendes.
Qué argumento tan vacío, tan fácil y tan triste, para los que consideramos humildemente que no entendemos, pero que disfrutamos del desnudo.
Disfrutamos del cuerpo humano, en su grandeza , con todas sus posibilidades de belleza y de decadencia, como ente que nos sostiene en la caverna, hasta la liberación.


Aunque si eso es así, los kioscos están llenos de material didáctico y artístico. Esas revistas consideradas hasta ahora de adultos o para hombres, son auténticas guías exquisitas.
Qué grata sorpresa, el pensar que aquellos consumidores de este tipo de imágenes, son en realidad, grandes entendidos en arte. Y conste que la mayoría de esas fotografías son buenas y muy trabajadas.

Cuánta falta de honestidad! Con lo sencillo que sería reconocer la verdad y hacerse respetar en ella, sin necesidad de engañar ni engañarse.

En fin, que puestos a contar cuentos, yo me quedo con “El traje del Emperador”, no sé por qué, se me acaba de venir a la mente.


3 comentarios:

javi_indy dijo...

Al hilo de este debate, hace ya escribí esto

http://javiindy.blogspot.com/2009/09/el-desnudo.html

comparto tu opinión, pero claro, no se puede decir en todos los foros. Es curioso como críticas positivas tipo "culazo" o "ñam" sean admitidas, pero si alguien osa a decir que esa imagen no le parece de buen gusto, entonces se cierran los mares encima suya.

En fin, es lo que hay y lo que no hay.

Silviamartín dijo...

veo que tú tampoco entiendes de arte. Todo el mundo sabe que las palabras a las que te refieres, son adjetivos propios del argot artístico usado por los más prestigiosos y renombrados críticos, y estudiosos de materia tan elevada y espiritual como es el arte.
O acaso pretendes insultar a los entendidos con la idea de que esos términos, trasmiten un sentir distinto al meramente artístico.

Querido Michelangelo, cuán ignorante soy, a pesar de las horas que he pasado contigo, perdóname!!

javi_indy dijo...

La subjetividad que acarrea el arte es su puerta de entrada para los que saben vender o venderse.

Recuerdo como "artistas" a Domingo Terroba (buenísimo el apellido que presagia su intención). Aquel sujeto que se hizo famoso por haberse enamorado de Karina. Que luego se definía como "artista creador". Tenemos a otros como Enrique del Pozo, y bueno, seguro que todos conocemos a alguien.

Definir "arte" es algo tan complicado que hace que estos estafadores, así como aquellos que quieren "vestirse" de consumidores de arte por acompañarse del glamour que conlleva, creen un mercado muy interesante para grandes oradores sin escrúpulos.

Efectivamente yo no entiendo de arte, esto lo tengo claro. No lo digo con falsa modestia ni ironía, yo no entiendo de arte y lo compruebo con bastante frecuencia. No por ello estoy impedido para decidir sobre lo que para mí es una obra digna de admiración, y lo que es una forma vulgar de enseñar carne. Luego hay un juez mucho más dotado que yo para decidir qué merece una u otra consideración. Se llama el tiempo y es implacable. Afortunadamente nos pone a todos en nuestro sitio correspondiente.

Pero mientras, que cada uno decida en qué lugar se quiere colocar y cómo quiere ser considerado. Si como artista o como cartel de prostíbulo.