martes, 8 de septiembre de 2009

Cómo... mezquino? tú?


Cómo no rendirse?
Cargado originalmente por silviamartín
desgraciadamente hay una colección amplia de vampiros emocionales. De personas que te exigen más y más y cuando no te queda más que darles, fracasado y frustrado por no haber descubierto antes que son personas incapacitadas para la felicidad, entonces te llaman mezquino y te bloquean.

Es triste darle mucho a una persona y que resuelva así toda la relación habida, pero ocurre. Esas personas realmente no podrán ser felices nunca, pero sí robarán felicidad.


mezquino? tú? no me puedo creer que alguien a quien tú te has dado (como yo sé que te das), te llame mezquino pase lo que pase. Y no me puedo creer que alguien que a ti te llene como para que te des y dediques tu tiempo y tu sentimiento, sea tan bajo/a como para insultarte y luego bloquearte para que no puedes ni defenderte de esa acusación.
sólo se me ocurre una explicación y es que huya de sí mismo/a por que quizás las verdades a las que esa persona se enfrentan son defectos demasiado dolorosos como para reconocerlos o afrontarlos. Hay gente que vive mejor en su cálida miseria.

9 comentarios:

javi_indy dijo...

Precisamente hoy, después de una dura discusión de esas que a veces hay que tener, y que te afecta por lo que significan para mí las personas con las que he discutido, dudaba de mí. La duda es sana, pero a veces oprime el pecho y eso es algo que me da mucho, mucho, mucho miedo.

Descubrí hace un tiempo que no hay nadie perfectamente bueno, ni perfectamente malo, aunque a veces tendamos, según la posición con respecto a otra persona, a calificarlo de una de las dos maneras.

Después de meditar y no llegar a ninguna conclusión sobre mí, porque mirarse desde dentro no es algo sencillo, pensé que soy muy afortunado. Tengo la inmensa felicidad, suerte, honor, placer... y cómo se pueda llamar, de estar rodeado de personas a las que considero muy valiosas y que además son bastantes. Esas personas me demuestran con frecuencia un cariño, que merezca o no (a veces, muchas veces, pienso que no) ahí está.

Cualquier forma de autovalorarse es erronea, pero yo he elegido esta, quizás porque me beneficia. Valorarme por el cariño que me ofrecen personas a las que yo admiro como tales. Amigos, familia, cercanos, lejanos y sobre todo tú.

Mezquino? creo que si una raya en el agua te tira ese calificativo a la cara y cierra la puerta, realmente so lo llama a sí misma. El tiempo pone cada cosa en su lugar, eso también lo aprendí hace poco, y es una enorme tranquilidad, porque a la vez, el tiempo, es implacable y pasa, queramos o no, y juzga, nos beneficie o no.

Anónimo dijo...

Me gustó.
Solo un apunte:el tiempo no existe.Solo los estados.

Anónimo dijo...

Es una pena que estés tan ciega...

Anónimo dijo...

Ya te digo...

Silviamartín dijo...

qué valentía la de las anónimas!!!

JRMéndez dijo...

Esto de los anónimos es todo un fenómeno; ell@s se identifican plenamente ..... cuando me ha pasado los he remitido a una reflexión de mi blog:
http://juanramonmendez.blogspot.com/2008/05/toc-toc-estas.html
Un abrazo

Silviamartín dijo...

"tan solo eres, para tu desgrácia, ... un caracol vacío"

Qué buenooo... besicos, amigo mío!!

javi_indy dijo...

No sólo son cobardes, sino prepotentes. Se asignan el derecho de saber de lo que hablan, por encima de las personas que conocen a alguien, en este caso a mí, desde toda una vida.

Detrás de esos anónimos, por fortuna, la mayoría de las personas que leen esto saben quiénes están y por lo tanto ellas se describen como lo que son.

¿Quién puede "dar la luz" desde el anonimato? ¿Quién es más de fiar, quien escribe con su nombre o quien se esconde? ¿Qué vergüenzas ocultáis?

Eva María Velázquez dijo...

No sé exactamente cuál es el fondo de la trama que da pie a este escrito, pero sé que llevas razón, Silvia. Es cierto que existen los vampiros, claro que existen, igual que es cierto que existen las meigas, y que los ángeles tienen sexo, hoy lo sé. Los vampiros llegan a tu vida sin avisar y crees en sus palabras, en su filosofía y pooco a poco te van llevando a su terreno, sin apenas darte cuenta, y un día te levantas y compruebas que tus palabras han dejado de sonar, que son palabras mudas en el silencio de un deseo inadvertido, pero no puedes dejar de mirarte en sus ojos ni de dejar de besar sus labios manchados de sangre. Los vampiros llegan con sonrisa y un amplio disfraz transparente y van grapándose a tu vida y estrujando tus ilusiones y tus sueños hasta que ven cómo te expulsas a tí mismo por tus propias lágrimas; y ese día dejas de creer en ti mismo para creer en ellos, y cuando quieres saber de tí no puedes porque te has ido para siempre.
No te apures, todo pasa, incluso eso, el tiempo pone todo en su sitio.
Un besito de buenas noches.