domingo, 14 de diciembre de 2008

Yo


El agua caía aliviando su angustia, permitiéndole mantener los ojos y los pulmones abiertos sin necesidad de esta tos continua.
No era un agua normal, no podía serlo. Dotaba a la piedra de palabra y a las manos de sabiduría y prodigio.
Frente a frente. La gigantesca piedra de mármol, muda para los demás mortales, habla al creador: “sácame de aquí”...

Mueve tus manos, acaríciame para distinguir el camino ha seguir, y libérame de esta cárcel de piedra. Clávame el escoplo, y permite que el mundo me admire, que yo mire orgulloso al mundo porque soy tuya.”

El maestro eleva el cincel por encima de su cabeza, lo apoya con la suavidad de la nieve sobre la pieza marmórea y lo golpea; una y otra vez, en una conversación mutua; curvas, rectas y aristas... de la que resultan las formas y el sentimiento.

El agua cae sobre ambos arrastrando una parte de cada uno. El polvo y el sudor resbalan juntos al suelo, se mezclan...

La unión, la alianza se establece para siempre.

“Tu mano me hará divino y mi belleza te hará eterno”

miércoles, 19 de marzo de 2008

soltando amarras


¡¡Soltad amarras…!!

El balandro se alejó de puerto a pesar de la previsión de mal tiempo.

La oscuras nubes se transformaron en tormenta, pero en el horizonte una poderosa luz resaltaba por encima de la borrasca.

Las luces del puerto se iban haciendo pequeñas a medida que el capitán dirigía su navío persiguiendo el haz.

Rayos, truenos y un fuerte oleaje, sacudía cada rincón del muelle, que estiraba sus espolones para observar un poquito más de cerca la ruta que seguía su barco más preciado.

Y cada rincón del muelle de inundó de agua salada que golpeaba con fuerza destruyendo las partes más frágiles, mientras su estructura intentaba resistir.

El viaje es tumultuoso, ¡pero es tan intenso!.

El capitán percibe los daños, hace balance de ellos, los considera inevitables consecuencias de un viaje apasionante en mar abierto.

Tengo miedo, se oía desde la orilla, las iras de Neptuno son peligrosas y tus movimientos pueden provocarlas. Pero el puerto ya suena lejos.

La tempestad aumenta, pero el balandro es valiente y el faro al fondo se ve tan seguro, tan lleno, tan bonito.

La tempestad aumenta y sus efectos se extienden.

Oh, capitán mi capitán, el faro se tambalea, su luz parpadea, la ruta no es segura!

La tempestad aumenta y sus efectos se extienden.

Mi Capitán, chocamos!!! el haz parece desvanecerse y el puerto... quedó atrás. Quizás demasiado atrás.

Soledad, silencio y la inmensidad alrededor.

Cuando remite el temporal, solo hay bruma y una niebla color gris opaco lo cubre todo, mientras el balandro sufre las acometidas de la resaca del mar con la fragilidad de una hoja.

El sol, oculto en este tiempo, es la esperanza.


¡Saldrá!

martes, 4 de marzo de 2008

sinking


El pelo mojado me va goteando por el cuello, estoy perdida. Mis pies descalzos se hunden en el barro que va alcanzando mi lánguido vestido largo, dorado, que se aferra a cada curva de mi cuerpo por efecto de la humedad.

No tengo frío, a pesar de que mis hombros solo los cubre un tirante fino y un escalofrío me sacude desde mis tobillos a mi pecho, erizando cada rincón de mi piel.

No sé dónde estoy, todo es espeso, con árboles inmensos que impiden entrar el sol, se aprecia allá, muy arriba, tan lejano que ni siquiera sé si es de día.

De entre los árboles, surge una silueta que se acerca, lentamente.
La niebla no me permite distinguir bien, solo veo algo negro de movimientos suaves, que avanza sin caminar.
Y oigo esa música. Otra vez esa música. No soy capaz de reconocer si suena fuera o dentro de mi cabeza.
Continúa acercándose al ritmo de esa música y ya está a unos centímetros. Pero sigo sin poder diferenciaar rasgo alguno detrás de su atuendo negro.

No tengo miedo.

Se sigue acercando hasta llegar a dos milímetros de mi, pasea cerca de mi cuerpo, sin rozarlo, pero con la excitante sensación de que puede llegar el contacto en cualquier momento. He dejado de notar el barro bajo mis pies, estoy suspendida en el aire, en el vacío. Es muy placentero.


Me ralentizo,
igual que los años pasan
me voy hundiendo y
Así que uso el mismo truco
que todo el mundo,
ocultar los secretos.
Giran dentro de mí
me hacen más débil
Así que yo uso el mismo truco que todo el mundo
agacharme en el miedo y esperar
ya nunca se siente de nuevo
Si sólo pudiera recordar nada en absoluto

La música cesa, reacciono… voy conduciendo por el camino de siempre, todo me es familiar. La curva, el instituto, la rotonda, aquella casa en ruinas… pero en una de sus ventanas una figura de negro me hace señales, me invita a seguirle...

Música: Sinking. The Cure.

lunes, 25 de febrero de 2008

sola

Hay una batalla. El corazón lucha contra la razón y, me doy cuenta de que mi corazón es mucho más poderoso. No necesita razones, traslada el sentimiento a todo mi cuerpo sin atender a nada de lo que pueda llegar del pensamiento.

Éste lo intenta, le repite una y otra vez lo injustificado del sentimiento, pero sin éxito.

Mi cerebro no puede decidir el ritmo del corazón y éste pone
ritmo a mi ánimo, a mi cuerpo y a mi vida.

Me cuestiono las decisiones, atiendo a ambos y quizás
obedezca a mi cabeza pero no sin temer los resultados, no sin lamentar desafiar la presión de mi pecho y la dirección de mis suspiros.

Es una lucha obligada, estar vivo, es pensar y sentir a la vez. Miles de ideas e imágenes pasan por mi cabeza, unas me atormentan y otras me relajan; no cesan.

Las noto intentando salir de ella, derramarse por mi cuerpo. Es mejor no resistirse. Las dejo fluir, me agota pero entre ellas, de repente una frase, una palabra, una imagen sin sentido, desubicada, sin relación con ninguna de las múltiples muescas de mi cabeza, me hace abrir los ojos a una realidad diferente, donde el silencio y la serenidad son absolutos y la paz también.


Ya no me importa.

Ha llegado el segundo siguiente
al estruendo y la sacudida. Vuelve el equilibrio.


Consigo convencerme de que no siento nada, contener el dolor; pero no puedo contener las lágrimas que, aunque no recorren mis mejillas, inundan de tristeza a mis ojos, espejo de mi alma.

No importa.




...

sábado, 16 de febrero de 2008

Pasar por la vida sin molestar.

Será anónimo para la historia e incluso para generaciones próximas en distancia y tiempo, pero debería tomarse como referente para los hombres, por tratarse de alguien tan sencillo y tan complejo como para ser “una buena persona”.

Como cuando te explican a través de sensaciones lo que supone un color, un sabor, un lugar, un gesto… así me explicaron a mi como era esa persona y cuando la conocí, no necesité más tiempo; mis ojos, mi paladar, mi mirada, mis manos… notaron como encajaba todo e incluso se completaban elementos que hacían de ella alguien grande.

Todo lo grande que se es, si tu prioridad en vida es el amor. A su pueblo, a la propia vida, a las mujeres (sobretodo a la suya) y a enseñar con su actitud valores como honestidad, educación, elegancia, cultura, respeto, buen humor… de todas ellas me estoy aprovechando yo y por eso lamento tanto su pérdida. Es demasiado lo que tengo que agradecerle. Porque parte del mucho amor que a mi me llega, es el fruto de lo que él sembró.

Tal y como quería, pasó por la vida sin molestar, hasta el último momento.

Nunca los sabores, todos, sin discriminación, fueron tan alabados.
Yunquera vino a despedirle y una comitiva de 4L también.
Balandros, pinsapos, rojos y gualdas, niños, olas del mar, su mar, Yeye, su yeye… hoy son vistos desde arriba.

Quizás ahora desde donde esté, pueda darse cuenta de lo grande que fue, de todo lo que hizo, de lo mucho que dio. Y sentirse satisfecho de haber pasado por la vida sin molestar y orgulloso de ese Hombre en el que se ha convertido aquel niño que modeló a base de cariño y sonrisas.

Y que ahora desprende la ternura que llena mi vida. Por todo eso, lamento tanto su muerte.



Pero hoy, ha pasado de estar en lugar determinado a estar en todos.

sábado, 9 de febrero de 2008

me gusta esta imagen porque...

La Anunciación. Simone Martini.

Todo el retablo en su conjunto es como una preciosa obra de orfebrería. Cada rincón está hábil y elegantemente ocupado por elementos curvos, de líneas suaves, graciosas, ligeras.
De un lado, el arcángel, la rama de olivo, las palomas representando el Espíritu Santo. Esa parte de la escena, de colores claros, ropajes que se mueven, líneas ascendentes que trasmiten alborozo nos van trasportando al otro lado. En la Virgen, la imagen es sencilla y oscura. El valor de María está oculto, es virtud.

Puede parecer una imagen plana, pero es intensa y profunda. Claramente el jarrón está, al fondo de los protagonistas, no entre ellos, no tapando al uno del otro. Claramente, el libro de María tiene volumen.

Esa Virgen María, que no puedo dejar de mirar. Ese gesto de humildad y miedo que le hace apartarse y protegerse; y que a la vez es de valentía y le hace volverse y escuchar con resignación el mensaje escrito para ella: "Ave María, grattia plena". Simone Martini

lunes, 28 de enero de 2008

recuerdo

Ropa, varias mudas, un par mantas, unos cuantos melones. Cuerdas, arneses, patines de varios números. Eran las cosas habituales en el maletero de su coche.

Vino a recogernos como un día cualquiera, pero con él todo era genuino y distinto cada vez. Nunca supe si lo planeaba o las cosas que hacíamos se el ocurrían de manera espontánea.

Cogimos el coche y salimos del pueblo por el bacheado y polvoriento camino del río. Era un camino que conocíamos de sobra los tres, habíamos jugado y crecido con sus hoyos; lo habíamos recorrido tantas veces, en todas épocas del año, con mil edades diferentes, andando o en bicicleta, en una cosechadora o en un carro, a caballo o en aquella moto del ejército alemán.

Ahora cada recuerdo de cada vez, sacude mis sentidos. Porque cada uno tiene una temperatura, una intensidad de sol, un olor y un color diferentes. Oigo los grillos en la noche y las chicharras de agosto, musicando de fondo el sonido de mis pasos sobre la tierra.

Retomamos la carretera. Ese día todo parecía más común de lo habitual. De Fuente Vaqueros a Valderrubio, pasada la Casa Real Pero se salió de la carretera, tomo un camino angosto, estrecho de plena vega, de esos que más que un camino son dos veredas que guían las ruedas de los coches, siguiendo el recorrido marcado por el instinto animal, en épocas de bueyes y mulos no hace mucho tiempo. Entre las ruedas, la hierba; a los lados, la hierba. Alta, descuidada, libre.

No lo conocíamos pero, como otras ocasiones, nos dejamos llevar por él.

Ella bajó la ventanilla y se echó sobre la puerta dejando caer el brazo suavemente hacía afuera y sus dedos se cruzaban con la hierba, se acariciaban mutuamente. Verde que te quiero verde, sonaba en el viejo radiocasete de aquel clásico escarabajo negro.


Tuvimos que parar para continuar a pie y después de choperas y juncos, carreras y risas, llegamos a un pequeño río. Un escueto puente de tablas disparejas allá arriba, trozos de troncos, algunas piedras y ranas saltarinas en poco más de medio metro de agua. Recuerdo un pequeño río cristalino y trovador.

De pronto cogió una vara, larga, delgada. Pensé que iba a juguetear con el agua pero la verdad es que creo que las dos estábamos expectantes por conocer su nueva ocurrencia.

Se alejó ligeramente y luego, imitado el movimiento de un jinete, con lanza bajo el brazo cual hidalgo D. Quijote, saltó al agua:

“princesa, princesa, mi princesa Moncecilla… sube a mi caballo…”

Gritaba mientras nos miraba, salpicándonos de agua a “la princesa” y a mi.

Continuamos, el jinete y su princesa por el agua y yo por la orilla. Cantábamos a Camarón cuando a lo lejos vimos la casita. Y él dijo solemne, casi susurrando, bajando de su fingido caballo: hemos llegado.

No era una casa, era una choza; hecha por manos viejas, con palos viejos, con colores de nostalgia y olor de antaño. Nos mantuvimos en la distancia para no molestar, en ella, había hombres viejos, navegando en su pasado, lamentándose del que fue y de que se fue. Recordando sus vidas, entre poesía y poesía. No hay que esconderse, pero ellos, querían que fuera un secreto, una idea romántica y entrañable para unos cuantos ancianos nostálgicos. Ni siquiera sus familias sabían de su periódica cita. Ya no hay que esconderse pero Lorca en la intimidad, entre ellos, en su vega y en su río, está más vivo. Está en una forma, inmaterial, y no se irá ya más. Regresó así a su tierra, la que le vio nacer y le sintió morir.

Esa tierra que es la mía y en la que gastaron sus vidas tantas personas a las que querré siempre.



Gracias, Miguelón, por todo que me enseñaste y por los colores.

miércoles, 23 de enero de 2008

personalidad

Unido a nosotros hasta el fin. Se pueden modificar acciones pero nuestro carácter y personalidad impregnan, irremediablemente, lo que nos rodea y nuestras obras nos delatan.


Abierto, libre, espacioso. Cuando un amigo suyo lo vio terminado dijo que era: “un panorama de agua y lirios acuáticos, de luz y cielo. El agua y el cielo no tenían principio ni fin en esta amplitud infinita”.

Además de enorme, el techo era de cristal y la sensación de aire y cantidad de luz que entraba en todo momento, supuso algo verdaderamente innovador en lo que en la época, era la estructura habitual para el taller de un pintor.

Era el estudio de Monet.



íntimamente relacionado con su obra:




Estudio de Tamara Lempicka:




Algunas de sus obras.



Estudio de Francis Bacon



Inocencio X. Uno de los que hizo



"Si alguien quiere descubrir algo en mí (...) puede contemplar atentamente mis pinturas y tratar de descubrir a través de ellas lo que soy y lo que quiero". Gustav Klimt.


lunes, 14 de enero de 2008

La caída de un mito

Me reconozco admiradora de la belleza y adepta de la anatomía negra. Cómo mujer examino las figuras femeninas buscando defectos y envidiando virtudes. No hay otra como ella. Para mi está tan por encima del resto, que ni siquiera se la puede envidiar. He sucumbido a Naomi Cambell durante años.

Nada que reprochar a que fuera mito erótico del hombre de mi vida. Aunque no erótico, reconozco que también ha sido un mito para mi.

Mucho se ha hablado de ella y no siempre bueno. Es bastante conocido su fogoso temperamento, sus ataques de ira y algunas de sus agresiones. Posiblemente son momentos de rabia que tenemos todos, con la diferencia de que en ella nada es ajeno al ojo público, que deforma y trasforma para hacer noticia donde realmente no la hay.

Como famosa, esas cosas no se disculpan y en parte es normal. Por supuesto, es persona por encima de personaje conocidos y por tanto no entiendo qué hay de noticia en que tenga reacciones de lo más humanas. Pero lo cierto es que ella tiene unas indiscutibles y distinguidas cualidades, que le han dado un tipo de vida que no es común a la mayoría. Parece lógico asociar que también su actitud tenga que ser distinguida.

Bueno, parafraseando a un personaje más cercano a mi pueblo andaluz “toito de lo perdono menos faltarle a… Naomi”

Cualquier crítica es aceptable si hay motivos para ello, menos faltarle a Naomi, que ella es diosa de ébano y, como diosa se le conceden licencias que a los demás pueden quedar lejanas.

Defendiéndola y justificándola reaccionaba yo, pero esto, esto no. Naomi no.

Ya sé que la prensa no es de fiar (creo que sigo disculpándola), pero hoy el mito ha caído, o mejor dicho, se ha tirado de cabeza y creo que manera irrecuperable salvo que como esposa desposada recupere su trono.

Hoy, con frases como las que he leído, pasará a ser una más. Sólo imagen y su imagen ha caído.

Ahora se me abren un montón de dudas sobre qué puede llevar a una mujer así, a enamorarse (¿?) de alguien como tar-hugo chávez. Alguien que ha vivido al ritmo que lo ha hecho ella; qué puede seducirle de alguien que propone prohibir los bañadores y escotes descocados, internet, los teléfonos celulares, la televisión por cable, Mickey Mouse, Papá Nöel (se prohibirá el uso de imágenes y artículos "de influencia transculturizadora imperialista" en todas las entidades públicas)...

¿Quién llevará regalos a los niños en Navidad? ¿Los Reyes? Jajajajaa, si uno lo mandó callar, no creo que le guste la idea de que le lleguen todos los años y de tres en tres.

En lugar de preocuparse de que los artículos que no deben llegar,
¿no debería preocuparse más de que llegaran a los ciudadanos otro tipo de artículos como leche y huevos, o de que los estudiantes no murieran tiroteados?


Ya sé, que prohíba los regalos y los estudiantes subversivos.

jueves, 10 de enero de 2008


"como si fueras un grupo grande"

Recuerdo el día que fuimos a ver un pequeño festival llamado “mestizaje” con afán de oír a algunos cantantes ya consagrados que, todo sea dicho, nos defraudaron un poco. Recuerdo especialmente, descubrir a unos chavalillos, liderados por un lánguido de inmensa camiseta blanca, al que no se le veía más que guitarra (bajo), y muchas ganas por exprimir su tiempo en el escenario y currarse el interés del público.

A nosotros nos engancharon desde la primera canción.

Salió una chica acompañando al grupo, bailando flamenco vestida de rojo, dando a entender que no pretendían sólo entretener, que aquello quería ser todo un espectáculo.

Los seguidores eran unos cuantos amigos y algunos desconocidos, como nosotros, sorprendidos por lo que aquellos novatos hacían; desde entonces los hemos seguido, admirado, publicitado y sobretodo disfrutado tantas veces como hemos podido verlos en directo.

Hoy ese grupo y ese chavalillo, tienen poco que ver con el que aquel día nos sedujo, han crecido y evolucionado mucho, ha habido grandes cambios y ha quedado gente en el camino. Pero mantienen, sin ninguna duda, el respeto al público, la pasión por lo que hacen, la capacidad de trasmitir energía pura y la garantía de ofrecerse en un espectáculo que son ellos mismos, sin más adornos.

A ellos no les afecta la piratería, porque son más de carretera y manta que de top manta.
Son como los músicos, los cómicos, o aquellos actores de antaño, protagonistas de “viaje a ninguna parte” pero, afortunadamente con más suerte.

En esas tierras frías de Europa se les mira bien, quizás por tratarse del extranjero, donde con frecuencia se ha cuidado mejor a nuestros talentos que dentro del país. El caso es que en el último año y medio han dado 140 conciertos fuera de España, según Tony “es que rinde más hacerlo fuera que aquí, pero vamos, que aprendemos en un año allí lo que en cinco aquí, porque te encuentras con un respeto y un nivel que aquí es inexistente, son tan profesionales que te tratan como si fueras un grupo grande”.

Australia, Alemania, Suiza… por ahí están estos granaínos calentando corazones desde los escenarios y sintiéndose un grupo grande. Aún no se han dado cuenta, de que lo son.


miércoles, 2 de enero de 2008

piensa.

Los cortinajes brocados de color amarillo, el cuero de los sofás, amarillo, las paredes amarillas, la mesa amarilla, de olivo, con patas robustas, contorneadas y cuyos juegos de líneas, efecto del dibujo de la madera de olivo y que podían llegar a hipnotizar, resaltaban debajo de la mantelería amarilla.

Noté que aquella mirada de amargura o de hastío, aquel azul eléctrico que inundaba la estancia de color amarillo, ejercía un extraño magnetismo sobre ti.


Sí. No podía dejar de mirarla, a pesar de que no me gustara especialmente. Como si vapores manaran de aquella botella contaminándome de reflexión, inventaba lo que estaría pensando esa mujer, ensimismada, que clavaba sus ojos como dagas sobre mi, a pesar de que no me miraba.

De repente la escuché hablar, me contó cuales habían sido las circunstancias que le habían hecho verse así. Duras, tristes, locas, efímeras y profundas. Repasé con ella su historia, se jactó se sus virtudes y lamentó sus defectos, el mayor de ellos, sentirse sola y vacía cuando no lo estaba y sentirse acompañada, cuando en realidad estaba sola. La entendí.

La entendí tanto que me asustó.


La historia que oíste a la muda bebedora de absenta, ¿es la tuya?.