martes 8 de septiembre de 2009
Cómo... mezquino? tú?
Es triste darle mucho a una persona y que resuelva así toda la relación habida, pero ocurre. Esas personas realmente no podrán ser felices nunca, pero sí robarán felicidad.
mezquino? tú? no me puedo creer que alguien a quien tú te has dado (como yo sé que te das), te llame mezquino pase lo que pase. Y no me puedo creer que alguien que a ti te llene como para que te des y dediques tu tiempo y tu sentimiento, sea tan bajo/a como para insultarte y luego bloquearte para que no puedes ni defenderte de esa acusación.
sólo se me ocurre una explicación y es que huya de sí mismo/a por que quizás las verdades a las que esa persona se enfrentan son defectos demasiado dolorosos como para reconocerlos o afrontarlos. Hay gente que vive mejor en su cálida miseria.
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Silviamartín
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viernes 14 de agosto de 2009
pasajera, como una tormenta de verano...
Miro las hojas llamativas movidas por el viento que las hace frescas, que las revela dinámicas, llenas de alegría y de pronto todo pasa, basta con que cese el soplo.
Miro las gotas, redefiniéndose a cada momento en el agua, en un desplazamiento milimétrico, científico y romántico, tan lleno de contenido físico como sensitivo… efímero, y que desaparece como si jamás hubiera existido.
Huelo la tierra mojada, inspirando un aire suave e intenso que me traslada a épocas de vestiditos y carreras sobre caminos encharcados, huyendo a la par que los otros niños, de esas nubes grises inofensivas, traviesas, que juguetean con nosotros amenazando lluvia, en un tronar que se mezcla con risas que enmudecen instantáneamente con un golpe de presente.
Cada detalle se hace leve, se desvanece, se aleja caminando hacia el recodo de los recuerdos. Ya sólo queda la esperanza de que no ocurra de nuevo, o la ilusión de que se repita, y permanezca en ese rincón donde se guardan acontecimientos pasados, quizás polvorientos, quizás enterrados, quizás ocultos… pero quizás para siempre.
Son las bondades y maldades de una memoria fiel y traicionera a la vez.
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Silviamartín
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lunes 20 de julio de 2009
donde el corazón te lleve...
Domingo por la tarde, tumbada en el sofá, todo en silencio excepto su teclear en el ordenador. Me sorprendí mirando al techo diciendo… 95,96,97,98… me levanté del sofá, cogí el vestido, un pañuelo (que no usé), la cámara y el coche…
- “ahora vuelvo”
* ”Dónde vas?”
- “ahora vuelvo”
* “Pero si está lloviendo”
- “no importa”
* ”Hace mucho frío”
- “¿si?, sí me abrigaré”
* “es casi de noche”
- “no creo que tarde”
* “dame un beso”
No sabía dónde iba exactamente porque hay más de una de estas choperas que significan mucho para mi, pero cuando vi ese camino, frené en seco, di la vuelta en un lugar donde no se debe y entré, marcha atrás. Coloqué la cámara en la batea (no llevé trípode), encuadré y me puse el vestido.
“Este es mi reino”, he crecido rodeada de ellas y en ellas he vivido grandes momentos, tristes, románticos, duros, alegres… cuando me siento mal, siempre me apetece estar allí, con música de The Cure.
Empecé a caminar, normal pero poco a poco fui andando de puntillas, llovía un poquito y cuando quise darme cuenta estaba bastante alejada del coche. Así que di la vuelta e intenté recoger lo que me había salido de forma natural: coger el vestido suavemente por un lado, la postura de los brazos, las manos, los pies, el tirante… no hay mérito creativo, todo salió solo. Hice sólo unas cuantas fotos y me dije, si alguna ha conseguido captar mi momento, bien, sino… nada porque este momento ha pasado.
Así que me fui a fotografíar trenes mientras me llovía, hasta que se hizo de noche y volví a casa.
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sábado 11 de julio de 2009
la vida no espera
No es el destino, sino el camino... disfrutemos cada paso.
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miércoles 6 de mayo de 2009
Tierra a la vista!!!
Llegó la calma, cesó la tempestad y los vientos y las lluvias y las turbulencias y dejaron de tronar ruidos chirriantes y grotescos que evidenciaban su locura y su tontería... Se deshicieron los nubarrones y su corazón astillado quedó a la deriva, en manos de una suave brisa que le llevó, no sin esfuerzo, hasta aquel puerto que con infinita tristeza, un día le viera alejarse.
Ese puerto de actitud indiferente y superficial, que miraba con cuidadoso disimulo cómo las inclemencias trataban a su frágil balandro.
Y esperó, la resaca de la marea, la de cada marejada... para arroparle y reparar sus velas... para luego, verlo partir de nuevo.
Pero escampó, siempre escampa... Y el aire, ahora limpio, permitía ver las cosas con más claridad que nunca. Y la luz, ahora brillante, permitía ver las cosas con más nitidez que nunca.
Y solo quedan tristes recuerdos de cada coqueteo con huracanes que parecían llevárselo; y se transformaron en bocanadas de libertad, que le recordaron su luz olvidada y revivieron una serenidad intima que volvió a nacer de sus ojos.
Y solo quedan malas sensaciones de aquellos momentos que parecieron mantenerlo vivo, que no son más que un síntoma de una enfermedad y que desapareció cuando volvieron las chispillas!!
Y el embarcadero le vio con más amor, ternura y deseo que nunca, le vio levantar la cabeza por encima de límites y barreras, (como por encima de chichoneras de cuadros), para ver lo que mundo le trae de bueno y para dar al mundo todo que su corazón y su sonrisa son capaces de desprender.
Ese amor verdadero que hace crecer raíces demasiado fuertes y es el mejor abono para un terreno asolado por el vendaval... por muy perdido que es esté, si hay buenos principios, cimientos, orígenes... todo naufragio tiene un fin.
He aprendido lo suficiente en este año, como para saborear de forma extrema un buen momento y para no temer jamás a nada del futuro.
He crecido lo suficiente como para que haya merecido la pena pasar por ello, para gritar 
desde lo más alto de su mástil TIERRA A LA VISTA!!!!!
con todo el horizonte por delante de ti de cosas por compartir... 
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Silviamartín
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martes 5 de mayo de 2009
el apasionante mundo de los trastornos mentales
"Alteraciones de comportamiento"
Llegó a sus vidas de manera inesperada y oportuna para aportar un haz de luz. Tan inestable y bruta, como aparentemente sensible. Entró en su círculo con total espontaneidad. Todos pensaban que era rara, decían que estaba loca, pero ellos siempre estuvieron del lado de los diferentes, (tarareaban una canción de Extremoduro: ...la gente normal, se podría morir... )
Su forma de caminar, de aplastar el suelo con fuerza bajo sus pies; su forma de vestir, de sentarse, un tanto descompasada del mundo, a destiempo.
Su forma de comunicarse, ese rostro que transmitía compasión, lástima y seducción... con esa manera de expresarse sin respetar el espacio de toda conversación entre dos personas, acercándose tanto a la cara que parecía que fuera a besar con cada palabra, acercándose y alejándose según cambiara su emoción al expresar lo que narraba, con agitación , dramatización, como una buena obra de teatro antigüa.
Sin respetar el espacio de los demás, llenándolo todo con sus cosas. Con sus experiencias (que siempre dudé si eran como las contaba o aquello era simplemente el resultado de la percepción de su distorsionada realidad).
Todo eso era extraño pero la tenía que aceptar porque formaba parte de su vida y se centró en sus virtudes, en su agradable trato.
Se acercó y no necesitó mucho más, para darse cuente que algo andaba mal.
Su rostro cambiaba, de la sensualidad al dolor, de la candidez a la obscenidad, del victimismo al heroísmo, de la fuerza al martirio.
No le gustaba su entropía, su vulgaridad, su egocentrismo, pero reconoció su frescura, su chispa y su energía y sí, la intentó aceptar. Pero demandaba más y más atención.
Estaba tonteando con él y metiéndoselo en el bolsillo.
Tuvo más que suerte, porque le encontró a él y, pobre ignorante, le involucró en su juego, se convirtió en su fiel protector.
Detrás de él, con esa vocecilla frágil, de niña indefensa, enseñándole su frágil y dolorido cuerpo.
Las gafas torcidas, las voz temblorosa, el tic en la cara, por delante su sonrisa por detrás apuñala.
No servía intentar desenmascararla, su hombre protector,-una vez más- a su lado, la defendía.
Les seguió, y su tendencia de entender el mundo le hizo buscar una explicación a los comportamientos.
No es sólo egocentrismo, se llama personalidad histriónica.
Mintiendo sólo se gana temporalmente. Él estaba ciego pero ya puede ver. Ahora toca perder.
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Silviamartín
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sábado 4 de abril de 2009
símbolos
Símbolos de una ciudad víctima de odios y amores extremos.
Yo no crítico ni defiendo ninguno de los dos sentimientos, pero hoy al ver esta foto me sentí identificada con ella.
Hay símbolos que la definen, que forman parte ineludible de su perfil y de su carácter y que permanecerá siempre en la mente de todos cuando pensemos en ella.
Pero hoy, me sentí identificada no con la ciudad, sino con el carácter de un pueblo que luchó contra los elementos, que dominó la falta de espacio retando a tierra, mar y aire, no sin bajas, no sin sufrimiento.
Su breve historia es la historia de un pueblo sin temor, de la superación del hombre, de la supremacía de la inteligencia, la imaginación y la creencia en una idea: “es posible”.
En su breve historia también han sufrido un ataque a su corazón, pero el pueblo neoyorquino, independientemente de decisiones políticas de alto nivel, reacciona al dolor con intento de superación, mostrando sonrisas al que se acerca.
Fuerza, luz, esperanza, mirar hacia delante mostrando altiva su actitud y enseñar al mundo su intención de seguir creciendo, hacia arriba, aunque en un momento de mi vida todo fuera zona cero. Hoy levanto los brazos, y cantan mis ojos, mis oídos escuchan un corazón sin extrasístoles y hoy dicen que tengo chispillas. Yo aseguro que tengo mecha para prender una antorcha e iluminar mi mundo.
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Silviamartín
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